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Sistemas ovinos y el correcto uso de la pradera en temporada invernal

Bases fisiológicas para el crecimiento de praderas fue el nombre de la charla online recibida por profesionales de la región, en el contexto del programa GORE-INIA “Mejoramiento de la competitividad de la producción ovina en la Región de La Araucanía”, a cargo del investigador Cristian Moscoso. Un tema de gran interés para quienes realizan las asesorías técnicas a los agricultores.

Moscoso indicó que los sistemas ovinos de la zona templada del sur de Chile tienen un alto potencial productivo, y también económico. Dichos sistemas, que basan su alimentación en la pradera, pueden intensificarse de manera práctica y sostenible con la implementación de al menos dos prácticas: 1) una correcta fertilización y encalado de la pradera, y 2) el uso de criterios de pastoreo disponibles para el rubro ovino. Este rubro, aun cuando no se encuentra tecnológicamente tan avanzado como el lechero, con la sola implementación de estas dos herramientas permitirá incrementar la producción de la pradera, su utilización y finalmente, aumentar la producción de corderos, ya sea en términos de cantidad de corderos y/o de kg de cordero/ha.

Cabe indicar que la fertilización es una práctica que permite reponer los nutrientes utilizados por las plantas que componen la pradera, por lo que debe realizarse de manera constante a lo largo de los años. Los nutrientes más importantes a aplicar corresponden a nitrógeno, fósforo, potasio y azufre, y dadas las características propias de los suelos del sur de Chile, la aplicación de alguna enmienda calcárea es fundamental, sobre todo en aquellos suelos que presentan elevados porcentajes de saturación de aluminio. “En el ámbito del manejo de praderas, la utilización de criterios de pastoreo adecuados permitirá ayudar a incrementar la eficiencia de utilización de ésta, como también su persistencia, siempre y cuando la pradera no se vea afectada por factores ambientales como por ejemplo, eventos de estrés hídrico en la época estival, los que afectarán negativamente la productividad y persistencia de la pradera permanente. Es de suma importancia respetar los períodos de descanso de la pradera, para que las especies forrajeras puedan reponer sus reservas energéticas. Estas reservas están constituidas por carbohidratos solubles en agua que se acumulan en los primeros cm de la base de cada macollo, siendo los responsables de permitir los futuros rebrotes de las gramíneas”, comentó Cristian Moscoso, especialista de INIA.

Finalizó indicando que una pradera bien fertilizada y manejada bajo criterios de pastoreo adecuados, alcanzará mayor producción de forraje en primavera y con ello un incremento en el consumo. En este sentido y a consecuencia de lo anterior, las ovejas madres aumentarán la producción de leche, producirán corderos más pesados y con una mejor tasa de sobrevivencia en comparación a otros sistemas que no utilizan ambas herramientas. Por lo tanto, el éxito de los sistemas ovinos en la macrozona sur de Chile se basa en parte, en el correcto uso de las praderas.