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Ministerio del Medio Ambiente lanzó Guía de Buenas Prácticas para proteger humedales

Los humedales costeros entregan numerosos beneficios a las personas y a los ecosistemas. Por ejemplo, reducen la extensión y los daños de las inundaciones ocasionadas por marejadas y tsunamis, contribuyen a la captura de gases de efecto invernadero y albergan una gran diversidad biológica. La conservación de estos ecosistemas resulta fundamental, y actividades de diversos sectores productivos, entre ellos el silvoagropecuario, junto con cumplir con la legislación vigente, deben incorporar mejores prácticas para impulsar la conservación y sustentabilidad de los humedales costeros. 

Como una forma de dotar a este sector de información clara y oportuna y que permita guiar los procesos de intervención con un enfoque sustentable que minimice sus impactos asociados, fue elaborada la “Guía de Buenas Prácticas Ambientales en humedales costeros para el sector silvoagropecuario”, el cual fue presentado a la comuna de Toltén, donde estuvieron presentes actores sociales y profesionales de diferentes servicios públicos. 

Este material es la tercera de una serie de Guías de Buenas Prácticas Ambientales para humedales costeros asociada a diferentes sectores, que ha estado elaborando el Proyecto GEF Humedales Costeros, del Ministerio del Medio Ambiente.

Así lo destacó el seremi del Medio Ambiente de La Araucanía, Félix Contreras quien señaló que “este Proyecto GEF ha permitido elaborar una guía de buenas prácticas para proteger los humedales desde el sector silvoagropecuario y hoy desde Toltén estamos haciendo el lanzamiento de esta guía que va a ser utilizada en todo el territorio de nuestro país. Lo que se busca es que las actividades productivas puedan convivir con los humedales, por lo que hacemos un llamado a los municipios que buscan proteger sus ecosistemas ha generar ordenanzas para que todas sus actividades productivas estén asociadas a esta guía que hoy hemos lanzado”.

Por su parte, el alcalde de la comuna de Toltén Guillermo Martínez, enfatizó que “esta guía es valiosa y no hay que considerarla como una buena recomendación para todos los que tenemos responsabilidades en los territorios en relación con nuestro entorno y humedales, sino que hay que asumirla como un instrumento que nos invita a la discusión en relación a la materia agrícola y ganadera y cómo trabajamos en esos entornos, hasta dónde están nuestros límites, hasta dónde cultivo la tierra, hasta dónde la fertilizo, hasta dónde y cómo llegan los animales en las zonas de bebederos, entonces eso nos plantea un desafío porque implica una transformación cultural”.

Buen manejo

Las guías de buenas prácticas ambientales entregan directrices para un buen manejo ambiental y están dirigidas a desarrolladores de proyectos o actividades que se implementen sobre humedales costeros o en sus áreas aledañas. “Estas recomendaciones brindan, en un modo práctico, las acciones necesarias para proteger y conservar la estructura y funcionamiento de estos ecosistemas acuáticos, a través de un correcto diseño, planificación y ejecución de los proyectos”, señala Juan José Ortiz-Sandoval, biólogo, Doctor en Ciencias Ambientales mención Sistemas Acuáticos Continentales, y autor de la Guía.

“Si bien la forma más simple de proteger es restringir las actividades sobre el humedal y establecer un área de amortiguación, sin perturbación, en su entorno terrestre, esta alternativa no siempre es posible de implementar, especialmente cuando las áreas aledañas también se utilizan para otros propósitos tales como actividades recreativas, construcción o infraestructura, agricultura, uso forestal, ganadería, etc.”, agrega Juan José Ortiz. Es por esto que las guías se utilizan cuando la protección absoluta del humedal no es una opción, y se necesita balancear los diferentes usos con la protección y conservación de los humedales. 

Con la Guía para el sector silvoagropecuario, se busca que estas actividades operen generando los menores efectos sobre la naturaleza.  Según se señala en el documento, “los cultivos agrícolas pueden generar impactos negativos sobre los humedales adyacentes a través de distintas vías. El cambio de uso de suelo, irrigación, operación de maquinarias (labranza), aplicación de agroquímicos (agroquímicos y fertilizantes), son algunas de las actividades relacionadas con la producción de este sector que deben gestionarse para minimizar sus impactos”.

Así también, en el sector pecuario, “la actividad ganadera poco planificada genera impactos negativos sobre los humedales adyacentes. El ganado bebe de las aguas superficiales cuyas fuentes son esteros, ríos, estanques o acequias abiertas. El estiércol animal sobre y cerca de las aguas superficiales y la sedimentación producto del tránsito del ganado que perturba el lecho y las orillas de los cursos de agua, puede afectar negativamente la calidad de las aguas. Minimizar el acceso del ganado al agua superficial es crucial para proteger la salud del ganado y prevenir la contaminación aguas abajo”.

La Guía de Buenas Prácticas sector silvoagropecuario se encuentra disponible para descarga en http://gefhumedales.mma.gob.cl/gbp-sectorsilvoagropecuario/