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Cosecha de aguas lluvia: una apuesta para la pequeña agricultura de La Araucanía

La cosecha de aguas lluvia es una herramienta que puede ayudar a mitigar la necesidad de este vital recurso en sectores rurales, donde la pequeña agricultura enfrenta dificultades para sus cultivos. Se trata de una alternativa de abastecimiento hídrico basado en la captación, almacenamiento y aprovechamiento de las precipitaciones pluviales (agua de lluvia) para el uso en la agricultura y ganadería. En este contexto, el Gobierno Regional de La Araucanía, a través de INIA Carillanca, ejecutó entre los años 2019-2023 el programa “Incorporación de una nueva fuente de disponibilidad hídrica en zonas de rezago de La Araucanía, a través de la implementación de Módulos Tecnológicos EPA: Energía, Producción y Agua”, iniciativa que finalizó con importantes resultados. Más de un 90% de los usuarios beneficiados fueron mujeres, muchas de ellas jefas de hogar, quienes ya disponen de agua para producir hortalizas destinadas al consumo familiar en las comunas de Galvarino, Curacautín, Victoria, Temuco, Padre Las Casas y Traiguén.

En esta última comuna, en el predio de la productora Isabel Contreras, de la comunidad Contreras, se realizó la ceremonia de cierre, donde participaron agricultores, profesionales y el seremi de Agricultura, Héctor Cumilaf.  “Destacamos la importancia de esta tecnología para el cultivo de hortalizas, lo cual ayudará al bienestar social de las familias rurales y fomentará sistemas productivos que incrementen sus ingresos, mejorando la seguridad alimentaria”, expresó el seremi.

Sobre la importancia de promover programas en esta línea, el gobernador Luciano Rivas señaló que “buscamos tecnología o alternativas para hacer un buen uso del agua, en este caso, a través de la recolección de aguas lluvias que se utilizará para riego en el verano. Hemos tomado el desafío del agua, no sólo desde el punto de vista del agua potable rural, sino también con acciones innovadoras poniendo el foco en el agua como un bien para el sistema productivo regional”.

La autoridad regional agregó que el trabajo desarrollado permitió que “los estanques de acumulación de aguas lluvia facilitan que los pequeños agricultores beneficiados utilicen el recurso de forma eficiente, con riego por goteo, con las aguas recolectadas durante el invierno en estanques de 10 mil litros cada uno, con lo cual abastecen sus invernaderos y les permite tener una fuente de ingresos estable, considerando un tema que es tan importante hoy día como es la crisis hídrica”.

Sustentabilidad y seguridad alimentaria

Gabriela Chahín, especialista de INIA Carillanca a cargo del programa expresó que “nosotros estamos muy preocupados de trabajar con los problemas productivos territoriales, para dar respuesta a las necesidades de nuestra agricultura. Muy importante es fortalecer las competencias de los agricultores y equipos técnicos en estas tecnologías, por lo cual este programa tuvo un fuerte componente en el tema capacitación. La incorporación de Módulos Tecnológicos EPA: Energía, Producción y Agua, en las comunas antes señaladas, ayudará por un lado al bienestar social al mejorar el ingreso de la familia, mejorar la alimentación al tener acceso a distintas alternativas de hortalizas frescas y saludables durante todo el año, de manera tal de contribuir a la sustentabilidad y seguridad alimentaria. Así, la implementación de estos sistemas puede significar, además del ahorro de agua que el Estado gasta a través de los camiones aljibes, mejorar los sistemas productivos de las familias de las comunas rezagadas”, puntualizó.

 Cambio de Vida

Mujeres beneficiadas dieron a conocer su impresión, destacando su cambio de vida al contar con la tecnología de cosecha de aguas lluvia.

“Tengo distintas variedades de hortalizas en un emprendimiento familiar, además de hidroponía. Cuando INIA llegó a trabajar con nosotros con el programa del Gobierno Regional fue muy importante, porque aquí tenemos poca agua. Hemos tenido varias cosechas en los invernaderos donde usamos riego por goteo, gracias al agua de lluvia acumulada en los estanques. Contamos con hortalizas para la familia y también para vender, lo que ha significado nuevos ingresos para nuestro hogar, por eso estoy agradecida”, dijo Isabel Contreras de Traiguén.

La misma gratitud que tiene la productora Mercedes Puel de Galvarino, quien después de haber quedado viuda hace 3 años necesitaba seguir trabajando en pos de la familia. “Mi esposo falleció y cuando me invitaron a trabajar con este programa para mí fue una bendición. Comencé a conocer la cosecha de aguas lluvia y a trabajar en mi invernadero. Vivo cerca de un río, así que rellenaba el estanque con esa agua, más la lluvia. Hoy tengo muchas hortalizas que entrego a una escuela y me ha cambiado la vida, gracias al Gobierno Regional y el INIA Carillanca”, puntualizó.

Finalmente, Patricia Garrido del sector Quechereguas en Traiguén, valoró la oportunidad de participar en el programa. “Yo tengo un módulo de cosecha de aguas lluvia, aprovecho las precipitaciones que caen del techo de mi casa y así mantengo la producción de hortalizas desde de junio a enero. Antes de esto yo trabajaba dependiente, hoy soy independiente, vendiendo mis hortalizas, lo que ha sido muy rentable para mí. La capacitación entregada por INIA a través de este programa fue fundamental y estoy muy contenta”, puntualizó.

Sin duda, la apuesta del Gobierno Regional con el apoyo técnico de INIA Carillanca vino a resolver un problema al déficit hídrico y también a dar esperanzas a mujeres comprometidas con el campo y que han visto mejorar su calidad de vida.