{"id":7391,"date":"2019-09-06T20:56:19","date_gmt":"2019-09-06T20:56:19","guid":{"rendered":"http:\/\/radiotemuco.com\/home\/?p=7391"},"modified":"2019-09-06T21:00:18","modified_gmt":"2019-09-06T21:00:18","slug":"poemas-edad-de-la-ira-de-patricio-alvarado-poeta-nacido-en-temuco-que-triunfa-en-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiotemuco.com\/home\/poemas-edad-de-la-ira-de-patricio-alvarado-poeta-nacido-en-temuco-que-triunfa-en-europa\/","title":{"rendered":"Poemas &#8220;Edad de la ira&#8221; de Patricio Alvarado Poeta nacido en Temuco que hace carrera en el \u00e1rea de la literatura en Europa"},"content":{"rendered":"<p>En un panorama de publicaciones donde lo mapuche es un tema central, Edad de la ira (Sin Fin, 2019) de Patricio Alvarado Barr\u00eda nos entrega otra perspectiva, con mayor amplitud sociohist\u00f3rica, rest\u00e1ndole el aspecto contingencial, tan presto al autobombo de quienes detentan lo mapuche como un capital m\u00e1s dentro de los capitales que hoy circulan por nuestra cultura.<\/p>\n<p>Aclaraci\u00f3n preliminar<\/p>\n<p>El libro vuelve sobre un episodio originario: la pacificaci\u00f3n de la Araucan\u00eda, a cargo de un psic\u00f3pata, el capit\u00e1n Hern\u00e1n Trizano Avezzana (1860-1926), fundador y capit\u00e1n de una fuerza paramilitar creada en 1896 y anexada al Regimiento de Carabineros en 1907, como se se\u00f1ala en la contratapa. Los poemas, distribuidos en tres cap\u00edtulos donde se indaga en distintas formas, lo que enriquece la composici\u00f3n del libro de manera notable, nos muestran un mundo ominoso, una pesadilla donde las l\u00f3gicas f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas est\u00e1n absolutamente destruidas (\u201cla habitaci\u00f3n se inunda hasta desaparecer en la maleta\u201d o \u201cuna habitaci\u00f3n cerrada sostiene la ciudad\u201d). En esta ampliaci\u00f3n de la mirada, no solo hay un gui\u00f1o hacia la fotograf\u00eda, sino que ampliaci\u00f3n aqu\u00ed tambi\u00e9n significa insistencia o resistencia, palabra de la que cada vez desconf\u00edo m\u00e1s. Qued\u00e9monos con insistencia.<\/p>\n<p>Edad de la ira parece ser el libro que da origen a Triage (Alquimia, 2015), novela donde se trata el mismo t\u00f3pico con un montaje y aire distinto. Aqu\u00ed es pura asfixia. En estos poemas, la sustracci\u00f3n de lo narrativo (entendido de manera llana como contar una historia) es reemplazado o profundizado por la acumulaci\u00f3n de sus despojos, las im\u00e1genes mutiladas de un momento en nuestra historia que se prolonga hasta hoy. Es un gran acierto hacer retroceder la mirada y construir ese pasado con versatilidad hodierna, con toda el agua que ha corrido bajo el puente, adem\u00e1s de los cr\u00edmenes m\u00e1s recientes de parte del Estado chileno.<\/p>\n<p>De todo el constante pataleo y casi disputa por qui\u00e9n es m\u00e1s o menos mapuche, aparece un libro como este, donde no hay un rastro de hashtag y lo mapuche no puede ser reducido a su capitalizaci\u00f3n art\u00edstica. Quiz\u00e1s sea necesario acotar que Patricio es de Temuco, vivi\u00f3 toda su vida all\u00e1 hasta que como muchos que somos del sur, hizo el viaje a la capital para estudiar en la universidad. Es decir, vivi\u00f3 la primera etapa de su vida en la Araucan\u00eda.<\/p>\n<p>Edad de la ira es un libro de una \u00e9tica a prueba de balas, donde su calidad no puede ser reducida al tema, que est\u00e1 como se\u00f1al, seg\u00fan leo, de una situaci\u00f3n que atraviesa la historia de nuestro continente y a su vez la historia de las mujeres y tambi\u00e9n de las minor\u00edas. El libro muestra c\u00f3mo, desde la Pacificaci\u00f3n hasta hoy, la situaci\u00f3n es m\u00e1s o menos la misma, solo que hoy d\u00eda est\u00e1 m\u00e1s espectacularizada, lo que genera una adherencia a la causa desde la comodidad del teclado de un notebook. Edad de la ira es un aporte real no solo a la lucha mapuche sino que a la poes\u00eda, lo que me hace recordar la frase de Lihn en relaci\u00f3n a los poetas comprometidos a principios de los ochenta: \u201cpor favor, tambi\u00e9n compromet\u00e1monos con la poes\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Los poemas<\/p>\n<p>Muchos de los poemas interpelan a Trizano, a\u00f1orado por los sujetos apretujados, animalizados dentro de los poemas. Al leer y releer estas p\u00e1ginas, el primer sustrato es la construcci\u00f3n del paisaje, que en s\u00ed mismo resulta hostil para los fines de una pacificaci\u00f3n y al mismo tiempo ben\u00e9fico para los mapuches: est\u00e1n en su tierra. Barro, bruma, nieve, humo, lluvia, donde \u201centre pe\u00f1ascos y polvo se desata el laberinto\u201d. Las im\u00e1genes se impregnan de estos elementos naturales que a su vez se impregnan de cuerpos y despojos de los mismos asentamientos. No por nada el primer cap\u00edtulo se llama casas quemadas, una especie de insignia de la lucha que se libra en el sur. De hecho, algo dr\u00e1sticamente formal, es que en los primeros poemas habla una voz que bien puede ser atribuida a un paco, a un paramilitar. Son los seguidores de Trizano quienes tienen voz, una voz que sale debajo de la tierra, una voz que dice: \u201cesto no es una ciudad, no hay historias\/ hay voces que tropiezan, la escena gira y da vueltas\u201d. Sin embargo, dentro de la pesadilla, y aqu\u00ed se nota la mirada del poeta sobre el campo de batalla, hay un momento para distinguir \u201ccampos amarillos ondulan en medio del saqueo\u201d y hacer un contraste con reflexiones del tipo \u201cregamos la aridez de nuestras fantas\u00edas\/ con el paisaje de la usura\u201d.<\/p>\n<p>A lo largo de los poemas pululan celadores, vigilantes, guardias. Sujetos que llevan a cabo las labores opresoras. En este sentido, es un libro escrito desde el otro lado  (\u201cal reverso las casas caen al mar\u201d). Es como si los poemas apelaran al nudo ciego del conflicto, un conflicto inventado desde el Estado y su af\u00e1n expropiacionista, de un coloniaje inveterado. Hay una tensi\u00f3n entre una voz que quiere emerger, una voz que podr\u00eda ser alg\u00fan hablante, pero no se ve un hablante claro, lo que resulta muy interesante pues no podemos atribuir a nadie lo dicho, como si el lenguaje mismo se encontrara en un interregno. Esto se confirma en la segunda parte de destierros, una serie de di\u00e1logos no dial\u00f3gicos, como si cada entrada, cada voz diera lo mismo, pues todos acusan recibo del terror y la mutilaci\u00f3n de lo social. No olvidemos que es una guerra, que el Estado ha montado una guerra secular en territorio mapuche, por lo tanto los lugares de enunciaci\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1n en un estado de excepci\u00f3n; el cotidiano est\u00e1 suspendido o lo cotidiano es una guerra perenne en contra del pueblo mapuche, y desde all\u00ed las voces apenas alcanzan a decir, apremiadas por las circunstancias. Esta parte es un tanto claustrof\u00f3bica y a ratos recuerda a Beckett, de los pocos que llev\u00f3 el lenguaje a su grado cero. Quiz\u00e1s esto quiera decir que lo social est\u00e1 en un grado cero (la guerra), donde el di\u00e1logo ya no surte efecto alguno y el enfrentamiento es normalizado por el aparataje medi\u00e1tico y period\u00edstico conjuntamente con el discurso oficial. A ratos, el libro tambi\u00e9n recuerda a Los pichiciegos.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 lo que Patricio Alvarado Barr\u00eda nos quiere decir es que el lenguaje mismo est\u00e1 en un estado de excepci\u00f3n, donde \u201cla configuraci\u00f3n abigarrada y colonizada del tejido social nos pone frente al hecho de que las palabras resultan insuficientes para desmontar los bloqueos epistemol\u00f3gicos y las penumbras cognitivas que nos invaden en los tiempos de crisis\u201d (Rivera Cusicanqui).  Seguramente, este libro abrir\u00e1 desde otro lugar la discusi\u00f3n sobre lo mapuche, y los poemas, desde su compromiso po\u00e9tico, asedian las imposturas.<\/p>\n<p>Sebasti\u00e1n G\u00f3mez Matus<\/p>\n<p>el lodazal hunde sus pedazos<br \/>\nuna habitaci\u00f3n de cenizas deshace su piel junto al viento<br \/>\ny cae por la pendiente, celadores en manada<br \/>\nsobre sus viejos trastos<\/p>\n<p>los animales duermen en agujeros cavados<br \/>\npara construir laberintos, dijeron: aqu\u00ed<br \/>\nnos ocultaremos del fuego<br \/>\nen el estiaje levaremos la ponzo\u00f1a<\/p>\n<p>los guardias olvidaron el santo y se\u00f1a<br \/>\nla quijada robusta del general \u2013capit\u00e1n\u2013 Trizano<br \/>\nimportada desde la vieja pen\u00ednsula sobresale<br \/>\nentre su rostro desfigurado en calle Balmaceda<br \/>\nno se resisti\u00f3 a los moldes ni al cincel<br \/>\ns\u00ed al tedio, al regreso dram\u00e1tico a casa<br \/>\ncaer a la fuerza como la noche, dir\u00eda<br \/>\nsin distinguir el brillo de la hoguera que anuda<br \/>\nel cielo conserva su propio aroma y entremedio el barro<\/p>\n<p>el m\u00e1stil de la bandera se hunde en la poza<br \/>\nuna bandera, un pa\u00f1uelo o una mecha, da igual<br \/>\nel barro ti\u00f1e el agua y la prende<\/p>\n<p>\u2014  Calle La Apacheta. Domingo dieciocho, es la una de la<\/p>\n<p>madrugada. La neblina cubre los departamentos.<br \/>\n\u2014  Ellos conversan como si nada hubiese sucedido.<br \/>\n\u2014  Las lombrices crecen en los maceteros del bloque n\u00famero<br \/>\ncatorce.<\/p>\n<p>\u2014  Las ratas roen afrecho, monedas y pl\u00e1stico.<br \/>\n\u2014  Las luces no son capaces de herir la estepa.<br \/>\n\u2014  Julio de dos mil diez y graniza.<br \/>\n\u2014  Peque\u00f1as bolas de cristal perforan la piel como agujas.<br \/>\n\u2014  Prefieres disimular con maquillaje las marcas del encierro<br \/>\npero los golpes se oyen desde la vereda.<br \/>\n\u2014  El abono se acumula en el piso. Resbala entre las grietas.<br \/>\n\u2014  Escucha un motor arrancar en el espesor de la nieve.<\/p>\n<p> los vigilantes recorren durante la madrugada<br \/>\nlas poblaciones la pacificaci\u00f3n, carabineros de chile<br \/>\ndicen, hacemos trompos en el suelo para marcar<br \/>\nnuestra marcha, prendemos velas al busto del capit\u00e1n<br \/>\nTrizano, orbitamos el estanque seco, esquivamos los perros<br \/>\nel fr\u00edo y la hondura del cielo mientras amanece<\/p>\n<p>construyo barcos de papel que tiro a un pozo<br \/>\nla calle est\u00e1 vac\u00eda, el pozo seco<br \/>\nlas horcas se levantan como un campo de petunias<br \/>\no azucenas importadas, flores de temporada arrojadas<br \/>\na un erial de lanzas y sebos<br \/>\nun atado de fosas germina al calor y humedad<br \/>\nel pozo se abre al monz\u00f3n escondido en sus huellas<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/concretoazul.cl <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un panorama de publicaciones donde lo mapuche es un tema central, Edad de la ira (Sin Fin, 2019) de Patricio Alvarado Barr\u00eda nos entrega otra perspectiva, con mayor amplitud sociohist\u00f3rica, rest\u00e1ndole el aspecto contingencial, tan presto al autobombo de quienes detentan lo mapuche como un capital m\u00e1s dentro de los capitales que hoy circulan por nuestra cultura. 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